Es un lunes por la tarde en Lisboa. Hace calor; estamos a primeros de agosto –se nota en la calma que se respira en el ambiente– y me dirijo hacia el lugar donde hemos quedado para hacer esta entrevista.
Veo a Ricardo, Margarida, Zé y Pongo (un dálmata de diez años) a punto de terminar el almuerzo en un café al frente de su estudio. Una idea me viene a la cabeza: si no tuviera ni idea de quiénes son, definitivamente pensaría que son miembros de un grupo de música muy cool.






























Barcelona

Francisca — Me gustaría empezar esta entrevista preguntando cuáles son vuestros antecedentes profesionales y cómo terminasteis fundando Desisto.

Zé — Ricardo y Margarida son los que deberían responderte a esta pregunta porque es una larga historia…

Ricardo — Margarida y yo llevamos trece años juntos. En la época en la que empezamos a salir ella ya había encontrado su camino en el diseño gráfico pero yo estaba completamente perdido. De hecho, estudié ilustración, primero en Ar.Co (una reconocida escuela de arte independiente en Lisboa) y después en la Massana, en Barcelona. Al mismo tiempo tocaba en varios grupos sin tener ni idea de hacia dónde me llevaría esa trayectoria.

Ricardo es un crack de la batería y toca en grupos como Jibóia, Pop Dell'Arte, Papaya, entre otros.

Francisca — Ya que lo mencionas, porque creo que la música va a salir varias veces en esta conversación, tengo curiosidad: ¿cómo consigues compaginar dos carreras tan intensas como el diseño y la música?

Ricardo — Podríamos decir que tengo dos planes A en mi vida. Pero para cumplir con los dos no tengo mucho tiempo ni para dormir ni para tomar vacaciones.

Margarida — ¿Cómo empezó todo…? Diría que nuestro primer encuentro con la edición independiente fue en Chili com Carne, una asociación de artistas de Lisboa. Con ellos mantenemos una relación que viene de lejos (todavía colaboramos juntos) y ahí publicamos nuestros primeros libros (aunque teníamos otro nombre por aquel entonces). Luego nos fuimos a Barcelona para cursar un máster en Elisava.

Zé — Y ahí fue donde nos conocimos.

Margarida, Ricardo y Zé estudiaron, en diferentes momentos, en el Máster en diseño gráfico de Elisava.

Margarida — Ricardo y yo finalmente fundamos Desisto en 2013, para escapar de alguna forma del «agobio» de nuestro trabajo de diseñadores. Creamos Desisto como una plataforma post jornada laboral donde poder realizar cualquier tipo de proyecto que nos diera la gana hacer: publicaciones, workshops, lo que fuera.

Ricardo — La idea era descansar un poco del diseño gráfico. Es muy fácil perderse en un trabajo dominado mayoritariamente por imágenes, y lo que queríamos era crear contenido y hacer cosas fuera de nuestra zona de confort. Básicamente Desisto era un espacio para la experimentación.

Francisca — ¿Y cuándo se unió Zé al equipo?

Margarida — Zé entró cuando volvimos a Lisboa en 2015.

Zé — Yo estaba en Londres trabajando de freelance. Empezamos a hablar por Skype y tuvimos la sensación de que quizás había la posibilidad de hacer algo juntos.

Ricardo — Cuando empezamos a hablar de fundar un nuevo estudio el plan era construir algo de cero. Pero solo se nos ocurrían nombres horribles con los que no nos identificábamos… hasta que un día dijimos: «Vale… ¿Y si nos quedamos con el nombre Desisto?» Y Zé inmediatamente dijo «¡Ya era hora!»

Zé — Ya se me había cruzado la idea por la cabeza pero tenía que venir de vosotros… teníais que sentiros cómodos añadiendo una tercera persona a Desisto.

Margarida — Y, de hecho, tenía lógica, porque nunca quisimos ser un típico «estudio de diseño gráfico». Queríamos también entrar en temas de educación, de producción… o sea que tuvo sentido ampliar el campo de acción de Desisto.

Francisca — El nombre, Desisto, es muy sugerente. En 2013 Portugal estaba atravesando una dura crisis económica y social, y la troika estaba gobernando el país. En este contexto, el futuro de los diseñadores parecía, naturalmente, incierto… ¿Es quizás el nombre una reflexión, o una reacción, a esa época?

Ricardo — Es muy interesante que pongas el origen del nombre bajo esta perspectiva, pero de hecho todo empezó como una broma. Nos atraía la idea de dotar de un significado fuerte y negativo a un trabajo que hacíamos con mucho amor. Pero ahora, a posteriori, llegamos a la conclusión de que «desistimos» de hacer muchas otras cosas para centrarnos solo en esto.

Francisca — ¿Hicisteis alguna declaración de intenciones antes de empezar?

Margarida — Se pueden definir algunas premisas, pero finalmente es solo lo que son: premisas. Pueden cambiar con el tiempo. De todas formas, nuestras «banderas» son muy claras: por un lado, la tipografía, la forma como trabajamos con ella; por otro lado, la producción. Creemos que, en general, hay una falta de conocimiento e interés hacia los métodos de producción. Conocer la producción permite trabajar con mucha más libertad creativa… Pero también requiere, por nuestra parte, educar al cliente, mostrar las opciones e informarle.

Ricardo — Para nosotros es muy importante investigar las diferentes soluciones de producción que pueden dar valor a una pieza aparentemente simple (y, admitámoslo, de bajo presupuesto)




O Fim da Noite







Marco Franco






















Butchers








Kruella
Akacorleone
Bordalo









Frutaria
Cinco Estrelas








Vera Marmelo

Francisca — ¿Puedo ver algunos ejemplos? (Desisto tienen preparadas una cantidad de muestras de su trabajo para esta entrevista)

Margarida — Un buen ejemplo es uno de nuestros primeros proyectos, O Fim da Noite. Es un libro de poemas publicado por una editorial independiente especializada en libros de fotografía. Este era su primer libro con texto y nuestra intervención estaba bastante limitada ya que el diseño de la cubierta y la impresión en blanco y negro ya estaban definidos. Nosotros decidimos darle un toque especial y creamos cien cubiertas diferentes… pintando a mano cada una de ellas. Fue una cantidad de trabajo bestial, pero valió la pena.
También nos propusieron hacer el diseño del álbum de Marco Franco, Mudra. Sabíamos lo que queríamos hacer pero el presupuesto era muy limitado. O sea que nos pasamos cantidad de días en un taller cortando y pegando trescientas portadas de discos…

Zé — Tres semanas para ser exactos (risas).

Margarida — Ahí es cuando nos dimos cuenta de que necesitábamos ayuda y empezamos a dedicarnos a buscar pequeños productores, antiguos talleres artesanales, etcétera.

Francisca — Es evidente que vuestro trabajo reivindica el lado más artesanal del diseño.

Zé — Sí, y por muchas razones. En estos talleres los precios son más asequibles, se pueden hacer producciones más pequeñas y son muy buenos en lo que hacen.

Ricardo — Y la relación que se crea con ellos es muy especial.

Francisca — Han pasado casi tres años desde que empezasteis a trabajar juntos. ¿Cómo ha sido el camino hasta ahora?

Ricardo — Hemos podido, como mínimo hasta cierto punto, asumir un tipo de proyectos con los que nos identificamos. Nuestro primer cliente fue «Butchers», para el que creamos la identidad para un restaurante. 

Zé — Creo que tenemos suerte de que los clientes llegan a nosotros porque les gusta lo que hacemos… No quieren otra cosa.

Margarida — De hecho, la mayoría de nuestros clientes nos encuentran gracias a las recomendaciones de otros clientes. Hubo un momento muy gracioso cuando en el estudio estábamos haciendo tres proyectos para tres artistas urbanos al mismo tiempo: la exposición de Kruella, la identidad y la página web de Akacorleone y la exposición de Bordalo.

Ricardo — Podría decirse que trabajamos para dos tipos de clientes: el del mundo del arte que tiende a ser pequeño y las empresas medianas.

Margarida — Trabajos de identidad es lo que más hacemos en el estudio, pero no necesariamente en el sentido corporativo tradicional. Muchos de estos proyectos son identidades efímeras, gráfica para exposiciones, por ejemplo. A menudo terminamos haciendo una gráfica basada en sistemas, más que un logo, porque creemos que es lo que funciona mejor.

Ricardo — Hemos hecho proyectos para una frutería, una pescadería, una carpintería… La pescadería tuvo tanto éxito que ahora otras tiendas del mercado quieren trabajar con nosotros. Nos gusta la idea de llevar el diseño a lugares donde normalmente no llega. 

Zé — Es muy satisfactorio cuando gente que no tiene mucha conexión con el diseño, ni mucha formación visual, ve algo que encuentra interesante y lo valora. Identidad para una frutería

Margarida — También tenemos clientes del ámbito de la música, por razones obvias. Pero por ejemplo, cuando hicimos la identidad para Vera Marmelo –una fotógrafa de música que es amiga nuestra de hace tiempo– gente nos contactó después porque seguían y admiraban el trabajo de Vera. Muchos necesitaban el tipo de trabajo que hicimos para ella, pero simplemente no sabían dónde encontrarlo.









Cangarra







































Colaboraciones


Pósters















Festival Etc

Francisca — Habéis comentado antes que Desisto también está involucrada en temas de educación. ¿En qué sentido?

Margarida — Hace un tiempo empezamos a dar clases de tipografía a ilustradores. Parece que hay un gran conflicto entre los ilustradores y la tipografía. Normalmente los ilustradores odian las tipos. Y un profesor nos pidió que les mostráramos a los estudiantes de ilustración «las maravillas» de dominar la tipografía.

Ricardo — O cómo acabar con ella.

Margarida — Fue todo un reto para nosotros tratar de introducir a estos ilustradores en el mundo de la tipografía. Ahora también damos clase en un grado de diseño, a partir de un taller que hicimos con los estudiantes.

Ricardo — Últimamente hemos estado discutiendo mucho sobre los niveles de calidad…

Margarida — La propuesta educativa que hacemos en este grado es muy cercana a lo que nosotros creemos: hacer algo que encaje en la realidad de la comunicación actual. Esto es muy importante para nosotros, tratar de compartir conocimiento en una estructura de valores en los que nos identificamos.

Francisca — ¿Se trata de una metodología cercana al «aprender haciendo»?

Margarida — En cierta forma sí. Nos hemos dado cuenta de que los diseñadores jóvenes a menudo se acercan a nosotros para preguntar cosas sobre producción porque hay un vacío real de conocimiento práctico en las universidades en este campo. Es cierto que la mayoría de conocimiento se adquiere más tarde cuando empiezas a trabajar, pero requiere mucha investigación y conocer a la persona adecuada.

Francisca — Imagino que vosotros, en particular, os sentís identificados con la frustración de un estudiante de veinte años, ansioso de aprender sobre producción, pero que no puede hacerlo porque los impresores u otros proveedores importantes para los diseñadores no les toman en serio.

Margarida — El otro día una chica nos preguntó cómo conseguir catálogos de muestras de papel… Realmente, con mandar un email es suficiente, pero no es tan sencillo para ellos. Otra cosa que hemos notado es que los estudiantes viven en un «mundo 3D»: se descargan fantásticos modelos 3D en photoshop, con bordes pintados y stampings, pero no tienen ni idea de lo que implica: ¿cuánto cuesta? ¿Cómo le encargas estos acabados a un impresor?

Ricardo — Por eso queremos abrir el conocimiento y volver más accesible toda esta información «privilegiada.»

Francisca — Esta es una actitud muy altruista.

Zé — La colaboración entre diseñadores, u con otros campos, le da un valor añadido a nuestra profesión, nos hace a todos más fuertes y productivos.

Ricardo — Además que puede convertirse en una profesión muy aburrida si no colaboramos con otras disciplinas. 

Francisca — Desisto tiene un lado muy racional en el que podemos ver influencias del diseño holandés y suizo, pero también tiene un lado emocional donde se aprecian la experimentación y gestos más humanos. Veo vuestro trabajo y veo…. ¡música!

Ricardo — Es cierto que nos gusta ensuciarnos las manos y encontrar este gesto humano del que hablas. También hay textura. La música nos llega de muchas maneras, no solo porque trabajamos en el campo de la música sino también porque, en mi caso, soy músico. Podríamos decir que Desisto tiene «ritmo».

Margarida — Admiramos el diseño gráfico suizo y holandés, ¡pero nosotros no somos ni suizos ni holandeses! O sea que terminamos aportando a nuestro trabajo un «toque tuga» («tuga» quiere decir «portugués» en jerga coloquial) con vibraciones calentitas sureuropeas. También es parte de una investigación plástica nuestro interés por explorar varias técnicas. Para nuestro proyecto del Festival Etc. hicimos sesenta variaciones del póster (en parte porque se trata de un festival pequeño, no como el Primavera Sound…) 

Ricardo — Pero eso es también lo que rompe la rigidez. Estoy convencido de que tenemos influencias de esa actitud del «háztelo tú mismo» que suele darse en la escena musical. El otro día Margarida se encargó del diseño de la iluminación de uno de mis conciertos.

Francisca — Al fin y al cabo no hay un botón on/off que determine quiénes sois en situaciones diferentes. Los diseñadores pueden jugar distintos papeles al mismo tiempo, todo el tiempo ¿verdad? En algunos proyectos somos los directores de arte, los editores, los comisarios…

Margarida — Los encargados de la limpieza, los mánagers, los contables… Estos últimos son, de hecho, los ámbitos en los que estamos creciendo y aprendiendo mucho desde que empezamos nuestro propio estudio.

Zé — Eso y manejar las seis manos…

Margarida — Cierto. Somos un equipo de tres personas pero sentimos los éxitos y los fracasos de cada uno como los nuestros.





Furacão










Parasitical Interview












SPAM














Colisão

Francisca — Además de los encargos, Desisto también tiene muchos proyectos personales. ¿Qué habéis estado haciendo últimamente? Álbum en solitario de Ricardo Martins

Ricardo — Uno de los proyectos que hemos hecho es mi álbum en solitario Furacão. He grabado una canción cada mes y el álbum recopila todo un año de música. La portada es una serigrafía de Mike Goes West, plegada y encolada por nosotros.

Margarida — Tenemos una larga lista de proyectos que queremos hacer, pero ahora mismo son nuestra última prioridad… Tenemos un ambicioso manual de Risoprint (hay tres impresoras Riso en su estudio), un proyecto para Quinta do Ferro, un nuevo SPAM y otro Parasitical Interviews

Francisca — ¿Y de qué van?

Ricardo — Parasitical Interviews es una pieza risográfica en A5 que, por un lado, tiene una entrevista y, por el otro lado, dejamos al entrevistado hacer lo que él o ella quieran. 

Margarida — Después «infectamos» o «parasitamos» otras publicaciones para desencadenar encuentros aleatorios con nuestro contenido. Normalmente, las publicaciones parasitadas no tienen nada que ver con el diseño o el arte. Las últimas dos ediciones se han hecho en colaboración con dos instituciones. Así pues, la Parasitical interviews podía encontrarse dentro del anuario del Small Press de Portugal, mientras que la otra institución era la Bedeteca de Lisboa (una biblioteca especializada en cómics). Para celebrar su aniversario, parasitamos a todos los libros de la biblioteca. 

Ricardo — Y luego tenemos SPAM, Sceptical Pages About Mankind. Es un proyecto con un tono más político. Para haceros una idea, el próximo SPAM es una colaboración con Rita Luis, cuyo trabajo se centra en investigar la influencia de la Revolución Portuguesa de 1974 en los medios españoles de la época.

La Revolución de los Claveles, o 25 de abril, terminó con cuarenta años de régimen autoritario en Portugal

Zé — También estamos haciendo una publicación A2 impresa en Riso con fotografías que tomé en mi último viaje a Vietnam.

Margarida — Un formato muy ambicioso… (todos se echan a reír).

Ricardo — ¡Ya nos hemos cargado la impresora Riso dos veces…! Lo bueno es que ahora ya sabemos cómo arreglarla.
Y finalmente tenemos Colisão, una colaboración entre Desisto y amigos artistas. La idea es intervenir encima de la obra de nuestro colaborador –de aquí la noción de «colisión». El primero fue con Bráulio Amado y sus fotografías.

Margarida — Quizá el proyecto más importante para nosotros son los workshops que queremos llevar a cabo aquí. Nos gustaría también introducir una aproximación más teórica que práctica.

Ricardo — Sí, como una manera de fomentar el pensamiento crítico, en vez de impulsar la producción solo por el hecho de producir algo…

Francisca — Creo que más o menos esto resume la actitud de Desisto. ¡Gracias!

Durante toda la conversación, Pongo, el perro, ha estado durmiendo a nuestro lado. A veces soltaba algún ruido, soñando… ¿Con qué sueñan las mascotas de los diseñadores gráficos? me pregunto…